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“La diferencia está en el detalle”

Fuente: elciudadano | Fecha: 2015-10-20

Luthiers rosarinos participaron ayer de la primera Expo Música Rosario, en donde se expusieron guitarras, bajos, amplificadores y accesorios de fabricación artesanal. El evento se celebró en el Teatro Pichincha, en Vera Mujica 214, que durante toda la tarde se vio abarrotado de músicos, artistas y jóvenes fabricantes que recién se inician en la profesión de construir sus propias líneas de instrumentos y equipos. Todos destacaron la importancia de participar en el primer encuentro de este tipo en la ciudad, clave para compartir conocimientos y pulir sus obras.

La actividad comenzó poco después del mediodía, cuando cerca de diez luthiers de renombre en la ciudad y el país –algunos de los cuales acudieron junto a alumnos que recién están dando sus primeros pasos– presentaron guitarras, bajos, amplificadores y pedales de efectos, entre otras cosas, fabricadas por mano propia.

Con el correr de las horas, la actividad encontró eco en decenas de músicos, integrantes de bandas y sencillamente fanáticos de la música. “Cuando los tenés acá enfrente y podés ver los detalles, te das realmente cuenta de la diferencia que hay entre un instrumento industrializado y uno de fabricación artesanal. Esto es un lujo”, elogió uno de los asistentes. mientras sostenía en sus manos una guitarra estilo Les Paul.

Darío Molli es uno de los luthiers que participaron de la expsición. Llevó dos guitarras: una modelo Stratocaster (inmortalizada por Jimi Hendrix) y otra Telecaster, como la que suele usar en los escenarios Keith Richards, guitarrista de los Rolling Stones. Fue su primera exposición desde que se independizó, en 2014, de su maestro, Emanuel Milanesi, con quien estudió y trabajó durante más de un lustro en el particular oficio.

El joven artesano contó que su inicio en la profesión fue inevitable: “Desde chico me encanta trabajar con madera. En mi adolescencia empecé a tocar la guitarra y después se unieron las dos pasiones. Para mí era un mundo totalmente nuevo. Pero en internet fui encontrando mucha información para asesorarme y después gracias a la ayuda de Emanuel, realmente terminé de aprender”.

Los instrumentos exhibidos, que según músicos presentes poseen accesorios incluso de mejor calidad que los de las grandes marcas de la industria musical, no podrían ser explotados al máximo sin el acompañamiento de amplificadores valvulares. En representación de este sector, Jorge Muck, con medio siglo de trayectoria en esa arista, llevó sus equipos a la exposición.

“Yo tenía 12 años cuando arranqué a fabricar amplificadores como un hobby, pero recién a partir de 1966, la mejor época del rock, me empecé a dedicar exclusivamente a esto”, cuenta Muck. “Mis tíos eran técnicos en televisión, entonces ya desde chico veía válvulas, resistencias y capacitores por todos lados”, contó el experimentado artesano, quien a su vez elogió a su propio maestro, Juan López.

Haciendo la diferencia

Músicos profesionales presentes aseguraron que existe una enorme diferencia entre los productos fabricados artesanalmente, en los que se cuida mucho hasta el detalle, con aquellos de producción masiva que, si bien cuentan con el aval de históricas marcas, “ya no poseen la misma calidad” que supieron tener, por ejemplo, en los albores del rock.

“Cuando empecé, uno se esmeraba para conseguir accesorios de los equipos Fender, que se podían emular pero no igualar porque era imposible conseguir esos parlantes. Hoy no mezquino con los materiales y eso exhibe mucha diferencia. El otro día mi hijo fue a tocar con un amplificador mío que lo pasó por arriba a uno Marshall, que independientemente de la marca ya no son más como antes. Un equipo no te puede dejar a pata cuando vas a subirte a un escenario”, amplió Muck, quien reveló que fabricó y arregló los equipos del histórico grupo Los Iracundos.

En lo que respecta al tiempo de fabricación, explicó que demora cerca de un mes ya que se toma el tiempo para fabricar los transformadores, que van aislados capa por capa.

“Eso lo veo cuando arreglo los amplificadores Fender, Marshall o Vox, de fabricación china, taiwanesa o coreana, que se sobrecalientan haciendo que se desmolden las resistencias. ¡Ya me estoy volviendo loco de hacer ese laburo!”, dijo en tono de risa.

Por su parte, Molli consideró que la principal diferencia radica en lo pequeño “Al no ser una guitarra de producción masiva, el tiempo que uno le dedica para conseguir el resultado deseado la transforma en algo único. Eso, las empresas no lo pueden hacer porque les saldría carísimo”, analizó.

En ese sentido, contó que la fabricación de una guitarra o bajo demora aproximadamente seis meses: “El trabajo depende mucho del clima, que en Rosario es muy húmedo y cambiante”, marca. Y explica que esa línea imposibilita muchas veces acelerar los procesos de encolado, laqueado y pintado.

Finalmente, sentenció que la profesión le permitió tener la guitarra de sus sueños: “Me pude hacer una guitarra para mí, que es la que uso siempre. Quisiera tener muchas más pero entre las reparaciones y las construcciones me queda poco tiempo para mis guitarras”.